feb 24, 2014

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Un mes sin sauna

Realmente me gusta escribir en el blog sobre cosas que conozco o que he experimentado y en el caso de la sauna llevo haciéndolo regularmente hace 6 años. Más adelante hablaré sobre las bondades de tomar una sauna pero para mi se ha convertido en un ritual semanal (normalmente los lunes) donde aprovechaba el día de descanso de entreno para dedicármelo a mi. Además de todos los beneficios  significa un momento de descanso y relax donde aprovecho para relajarme y hacer balance de circunstancias que rondan por mi cabeza.

La sauna es más beneficiosa de lo que nos creemos y algo que normalmente tenemos a mano en muchos gimnasios, su uso habitual consigue que tengamos una piel libre de suciedad y de estrés, pero además nos brinda una serie de beneficios desconocidos, y es que nuestro sistema cardiovascular se verá favorecido por las sesiones de calor intenso.

Los poros de nuestra piel se abren con lo que conseguimos eliminar toxinas y una limpieza de la epidermis. Las altas temperaturas y la elevada humedad estimulan el riego sanguíneo, este excesivo calor también favorece al sistema cardiovascular, pues a causa de la vaso dilatación, el corazón bombea más fuerte favoreciendo la circulación sanguínea.

Una de las cualidades importantes de la sauna es su poder relajante ya que las altas temperaturas consiguen que nuestros impulsos nerviosos se ralenticen, con lo que conseguimos una mayor calma. Además, nuestro cuerpo libera endorfinas que nos ayudan a combatir el estrés y el insomnio. Nos sentimos más relajados y tranquilos pudiendo conciliar mejor el sueño.

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En mi caso mi rutina es empezar con una ducha de agua templada para ir provocando que los poros se abran, estar 15 minutos en la sauna l

os 10 primeros tumbado y los siguientes 5 los utilizo para estirar que como los músculos están calientes es muy buen momento para ello. Salgo y me doy una ducha de agua fría empezando por las extremidades, suelo beber agua fría y vuelvo meterme, esta vez suelo estar 10 minutos volviendo a aprovechar los últimos para estirar otra vez. Una vez acabo la segunda sesión me vuelvo a duchar con agua fría y me quedo relajado hasta que noto que he parado de sudar, he bajado mis pulsaciones y me encuentro bien. Siempre salgo muy reconfortado y con una sensación de relax muy buena.

Ahora por el tema de la operación llevo 3 semanas sin poder disfrutar de mi momento semanal y echo de menos tanto mi ritual como lo que me aporta.

 

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